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Rincón de cine
Guillermo Navarro:
El ojo detrás de la cámara

Su nombre es uno de los más respetados en el mundo del séptimo arte en
la meca del cine, pero el cinematógrafo mexicano Guillermo Navarro dice
que ni su vida ni él han cambiado tras ganarse un Oscar® a mejor
cinematografía por El laberinto del fauno en el 2006. Para Navarro, la única
diferencia de existir alguna, sería que tiene acceso a más proyectos, “en
escalera, me llegan a mi primero y yo escojo si los hago o no. Antes yo
hacía los proyectos que otros rechazaban”, afirma.

En deliciosa charla con Diario La Estrella, vía telefónica, un soleado
domingo por la tarde, Navarro asegura que a él lo que más le gusta de ser
el responsable de la fotografía de películas como Cronos (1993),
Desperado (1995),
From Dusk Till Dawn (1996), El espinazo del diablo
(2001),
Zathura (2005) y Night at the Museum (2006) (sólo por nombrar
algunas); es la capacidad de crear mundos paralelos, “crear el lenguaje
para que la película se cuente y se establezca ese ámbito de curiosidad y
de intención para poder llevar al espectador a una realidad alternativa, que
de no existir, la película misma carecería de sentido”, dice el fotógrafo.

Y crear una realidad alternativa es justamente lo que hace en la nueva cinta

I am the Number Four
, en donde con el poder de su cámara crea un mundo
“mágico” para que ahí habite un jovencito con poderes especiales que está
tratando de escapar de un destino poco agradable que al parecer está a
punto de alcanzarlo.


“Esta es una película que luché mucho por hacer, es el primer libro de una serie a la cual le veo mucho potencial como franquicia
cinematográfica, esta película va a tener el éxito suficiente para poder seguir con la saga y eso es  algo que mi me gusta,  ya lo hice
con
Stuart Little (1999) de la cual se hicieron dos películas, Spy Kids (2001) que se hicieron cuatro películas y Hellboy (2004) de la
cual también se realizó una secuela”.

Asiduo colaborador de directores como Guillermo del Toro, Robert Rodríguez y Quentin Tarantino; Navarro se muestra completamente
convencido al decir que la tecnología no determina su trabajo: “yo utilizo a la tecnología para mi arte, la tecnología no me utiliza a mí —
y continúa—. Lo más importante es contar las historias con imágenes, no sólo hacer imágenes ‘bonitas’, sino encontrar las
imágenes que la historia requiere, es ahí en donde mi creatividad es importante.  Yo sigo trabajando en negativo (con rollo) lo más
que puedo, porque eso es lo que sé hacer, soy un fotógrafo, así que prefiero trabajar con esas herramientas en vez de utilizar la
tecnología digital”.

Para Navarro la selección de las películas en las que participa es muy clara: “Yo escojo películas en donde la fotografía tiene un lugar
importante, yo quiero crear una realidad, así que las historias de ciencia ficción o de realidades paralelas me ofrecen mucho campo
de acción; eso lo prefiero a hacer películas contemporáneas en donde la realidad ya está ahí y simplemente la tienes que registrar;
así que siempre estoy a la búsqueda de películas que se llevan a cabo en el pasado o en el futuro, o bien en un mundo que no existe”.

Con una trayectoria impecable desde sus inicios como ayudante de director en Francia, hasta su trabajo en Cabeza de vaca (1991),
película que le regaló un Ariel y posteriormente su internacionalización al ser nominada a mejor película extranjera en los Oscares,
Navarro asegura que con casi 16 años de vivir en los Estados Unidos (Los Ángeles),  lo que más extraña de México es “la comida y
algunos buenos amigos”.

Ahora Navarro es el ojo detrás de la cámara en la  saga de
The Twilight: Breaking Dawn que se entregará en dos películas, una en
este 2011 y la esperada conclusión en el 2012.


*Entrevista publicada en La Estrella en Casa www.diariolaestrella.com
Guillermo Navarro