Danny Boyle presenta 127 horas en Dallas
Por Laura Hiros



El director de Slumdog Millionaire y ganador del Oscar Danny Boyle, tomó el libro Between a Rock and a Hard Place (Entre la
espalda y la pared
-como fue traducido al español-) , a su amigo el también guionista de Slumdog, Simon Beaufoy y creó un guión;
con él en mano fue a “torcerle el brazo” a los estudios Fox para que le produjeran su nueva película, el título
127 horas (127 Hours),
el protagonista James Franco, el resultado una emocionante aventura sobre el poderío humano que huele otra vez a Oscar.

La cinta que se estrena hoy en las salas de cine del Metroplex, también trajo consigo al norte de Texas al galardonado director que
con igual sencillez que en sus visitas antes de ser el “director ganador del Oscar, Danny Boyle”, se sentó a hablar sobre este nuevo
proyecto hecho realidad.





























joven apareció a cinco kilómetros del lugar en donde había quedado atrapado, para además de sobrevivir a un predicamento
inenarrable, cambiar su vida para siempre.

“Esta no es la historia de un súper héroe —aseguró Boyle durante la entrevista en un hotel en Dallas—, esta es una historia sobre
el poder del ser humano, Aron sobrevivió a un evento traumático que sirvió como puerta a algo mucho más grande que él mismo: la
posibilidad de recuperar su vida, de reconectarse con la gente que más amaba y que lo mantuvo vivo; mi trabajo como director fue
hacer que el público sintiera empatía por él, que se sintiera completamente identificado con el personaje, que se preguntaran ¿qué
haría yo en esa situación? De esa manera no creamos una película de terror, ni una trivialización del tema, sino una cinta sensible y
optimista sobre los límites del espíritu humano”.

El también director de la cinta
Millions, reconoció que él no eligió a Franco para el papel, pero que sin lugar a dudas y a pesar de su
poco parecido físico con Aron, James y su gran espectro como actor le dieron un tremendo poder a la cinta. “Todo el peso de la
película recae en James, así que necesitaba a alguien con la capacidad de hacer drama y comedia al mismo tiempo, y Franco hace
un trabajo impecable”.

Boyle aseguró que también la música y otros elementos visuales fueron sumamente importantes para recrear la experiencia de
Aron en pantalla gigante, “necesitábamos que se entendiera lo que se siente tener sed, lo que se siente darse cuenta que si no
hacemos algo vamos a morir, que pudiéramos literalmente ver las entrañas del personaje, para entonces comprender, como lo
tuvo que hacer Aron en la realidad, que la única forma de regresar a las personas que amaba, era amputándose el brazo”.






























“Ralston estaba en una etapa de su vida en la que se creía invencible, él se creía súper héroe antes de entrar al cañón, pero
cuando sale de él, se da cuenta de que no puede vivir sólo, que necesita a la gente y saben qué si no hubiera tenido una navaja, se
hubiera masticado ese brazo para salvar su vida y nadar hacia la gente que lo amaba”, concluyó el londinense.

Tras la promoción de esta cinta y el cierre de un proyecto pendiente, el director se encargará de supervisar la puesta en escena de
los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

127 Hours
Drama, biopic
Dirige: Danny Boyle
Actúan: James Franco, Amber Tamblyn, Kate Mara, Clémence Poésy, Kate Burton, Lizzy Caplan, entre otros
Clasificación R
120 min.

*Texto como se publicó en Diario La Estrella
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“Para mí esta cinta comenzó cuando
escuché la noticia del rescate de Aron
Ralston y poco después vi una entrevista
que le hicieron en el hospital; después
leí su libro y me entrevisté con él, pero
en ese momento (2006), Aron quería
hacer un documental y no un drama, no
fue hasta un par de años después, tras
el éxito de
Slumdog Millionare y el hecho
de que Aron conociera a su esposa, que
pudimos concretar el proyecto y
comenzar a escribir la película”.

La historia se basa en la tragedia física
que sufriera Ralston, un joven
montañista que pensaba que podía
comerse el mundo, hasta que un día en
una excursión en sólo, su brazo quedó
atorado entre una roca, “su espalda y la
pared”; en un recóndito rincón del
desierto de Utah. Aron no le dijo a nadie
dónde había ido, tenía poco alimento,
una navaja sin filo, su videocámara, y
medio litro de agua; con eso, la
hidratación de su propia orina, un brazo
menos y
127 horas después, eso sí
(mucho más fuerte de espíritu) este
Danny Boyle y James Franco durante la grabación de 127 horas.